jueves, 15 de septiembre de 2016

Reflexiones de Madrugada (las lanzas de la dignidad)

Frente de Vanguardia Hugo Chávez

Las Lanzas de la Dignidad

Katamacuy entonaba un mormullo que asemejaba al ruido del viento mientras su Coa penetraba la tierra negra y tras la abertura descargaba el dorado grano de maíz. Era floreciente y productivo su Konuco, donde destacaba el yukal, perenne. Lo acompañaba Aracatuy sentada bajo la sombra de un Jobo que el había traído cuando joven de las Galeras de Guarumen, ella arrullaba a su frágil bebé, mientras observaba el horizonte oceánico, y de repente ve a una piragua que se acerca ligera, bordeando la playa, y grita, Katamacuy, Katamacuy, ven !!, al llegar desde lo alto el padre del recién nacido Tamanako, observa curioso y nota que es Makimilpa con un grupo de Arawakos de la no muy cerca aldea de pescadores de Aramuy, y de inmediato Katamacuy desciende la ladera hasta llegar a la playa y al encontrarse con el otro hermano se se abrazan, y saluda a los demás con un ademán gestual y les ofrece a cada uno un pedacito de kazabe que saca de su fique, y unta con un aderezo de karaka que trae en una taparita. Se sientan en la arena y Makimilpa le informa a Katamacuy líder de la alianza de kacikes del Wairaira montañoso que llegaron a las costas de Kumana unos extraños seres, barbados y de piel pálida como los muertos, que parecían no tener sangre, y que a pesar del buen recibimiento de los kumanagotos, estos extraños seres, venidos del mas allá, los robaron e hicieron prisioneros algunos hermanos y se los llevaron en sus grandes naves nunca vistas. Traían armas que vomitaban fuego y mataron a un niño. Katamacuy oyó con asombro el relato y de inmediato acordaron reunir la alianza en Okumare. Lo que se venía contando, generación tras generación había ocurrido, que llegarían unos hombres barbados, venidos del mundo de los muertos a invadir las tierras sagradas de los grandes ríos, y las selvas vivas. En la siguiente luna llena ocurrió el encuentro de los kacikes y kacikas que habitaban de punta a punta de la gran costa y valles de los ríos madres, desde el Kokivacoa, hasta las estribaciones del Kariaco. Juraron combatir hasta el final de los tiempos, pero no entregar éstas tierras sagradas a los seres que venían del mundo de los infiernos. Que ellos, guerreros  reencarnarían generación tras generación hasta vencer a la muerte. Y así, desde los tiempos de Katamacuy se han venido turnando las Lanzas de la Liberación, pasando de mano en mano de cientos de guerreros y guerreras: Tamanaco, Guaicaipuro, Bolívar, Sucre, Zamora, Tania, Livia, Argimiro, Chávez, y hoy nos las entregaron a nosotros, veremos si somos dignos de blandirlas y hacer respetar nuestro sagrado suelo donde reposan los huesos que amargamaron nuestra orgullosa historia y antes de regresar a unirnos con nuestra amada madre tierra, le entreguemos las Lanzas Libertarias a la futura generación, seguros que fuimos dignos ejemplos de portarlas.

Solo Unidos en un Gran Frente de Vanguardia Seremos Invencibles !!

Luis Belisario. (Reflexiones de Madrugadas 11/09/2016).

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