Toro Belisario: Mérida se ha caracterizado a lo largo de los años por una alta conciencia ambientalista, los años 70’s y 80’s vieron un gran auge de algunos movimientos ecologistas, todo el que haya vivido en esa época podrá recordar como bajo la batuta del Movimiento “Hombre Nuevo” y “La Colmena” se llevaron acabo acciones y movilizaciones importantes en reivindicación de la naturaleza; luego surgieron otros grupos, asociaciones, ong’s, fundaciones y un sin fin de unidades constituidas para la defensa del ambiente, lamentablemente en eso se quedaron ¡En Unidades!, pequeños grupos que hoy hacen moda y turismo con la ecología, que marcan su agenda con los festines de la sociedad y los dólares de los eco turistas europeos.
Lejos quedaron aquellos muchachos amarrados a los árboles en el Parque la Isla, intentando evitar que acabaran con el bosque que existía donde hoy es el monstruo de concreto “Mucumbarila”, lejos de la liberación de animales de la cárcel (nada modelo) zoológico chorros de milla; como decía antes la agenda hoy la marca el festín: iniciamos el año con reuniones para las actividades antitaurinas, en febrero pequeñas movilizaciones en el viaducto y un número importante de vehículos con un “OLE NO” pintado con griffin hasta que la lluvia se lo lleva (hay que aplaudir las ultimas marchas antitaurinas de la ciudad, que en un ejercicio mental parecieran estar dando en el clavo, pues la empresa taurina se dio a la tarea en la ultima feria a intentar relacionar su actividad con la cultura, por algo seria), sin desviar el tema se viene un marzo de poca actividad, algunos se acordaran del día mundial del agua, pero no mas, en abril un lacito azul que nos recuerde el día mundial de la tierra pareciera ser suficiente, en mayo todos reciclamos el 17 para festejar el día de esa actividad TAAAN necesaria, en junio vamos a las playas a limpiarlas, por aquello del día mundial del ambiente y el de los océanos, julio y agosto sin mucho que hacer para volver en septiembre a las playas por su día. Así pasa el año día mundial de los animales y del hábitat (octubre), días, días y días, y días de un movimiento ecologista poco articulado (una realidad nacional), aislado del pueblo y la razón social, carente de un programa político, que denuncie, plantee soluciones y haga ambiente sano.
Seguramente lo expuesto chocara a muchos y caerá mal (incluyéndome a mi), pero es la realidad, ¡Hacen falta Nuevos Militantes! ¡Hace Falta un nuevo movimiento ambientalista! Dejemos pues la agenda protocolar del calendario ambiental y hagamos la agenda que resucite al movimiento ecologista merideño y repercuta en lo nacional.
¡Construyamos la asamblea nacional permanente de movimientos ambientalistas!
Lejos quedaron aquellos muchachos amarrados a los árboles en el Parque la Isla, intentando evitar que acabaran con el bosque que existía donde hoy es el monstruo de concreto “Mucumbarila”, lejos de la liberación de animales de la cárcel (nada modelo) zoológico chorros de milla; como decía antes la agenda hoy la marca el festín: iniciamos el año con reuniones para las actividades antitaurinas, en febrero pequeñas movilizaciones en el viaducto y un número importante de vehículos con un “OLE NO” pintado con griffin hasta que la lluvia se lo lleva (hay que aplaudir las ultimas marchas antitaurinas de la ciudad, que en un ejercicio mental parecieran estar dando en el clavo, pues la empresa taurina se dio a la tarea en la ultima feria a intentar relacionar su actividad con la cultura, por algo seria), sin desviar el tema se viene un marzo de poca actividad, algunos se acordaran del día mundial del agua, pero no mas, en abril un lacito azul que nos recuerde el día mundial de la tierra pareciera ser suficiente, en mayo todos reciclamos el 17 para festejar el día de esa actividad TAAAN necesaria, en junio vamos a las playas a limpiarlas, por aquello del día mundial del ambiente y el de los océanos, julio y agosto sin mucho que hacer para volver en septiembre a las playas por su día. Así pasa el año día mundial de los animales y del hábitat (octubre), días, días y días, y días de un movimiento ecologista poco articulado (una realidad nacional), aislado del pueblo y la razón social, carente de un programa político, que denuncie, plantee soluciones y haga ambiente sano.
Seguramente lo expuesto chocara a muchos y caerá mal (incluyéndome a mi), pero es la realidad, ¡Hacen falta Nuevos Militantes! ¡Hace Falta un nuevo movimiento ambientalista! Dejemos pues la agenda protocolar del calendario ambiental y hagamos la agenda que resucite al movimiento ecologista merideño y repercuta en lo nacional.
¡Construyamos la asamblea nacional permanente de movimientos ambientalistas!

